Casa de campo / Cortijo

Finca señorial de 2.600 m² con interiores de caza, bar discoteca, 19 habitaciones en suite, piscina, ermita y vistas a sierra en encinar

Coria

Detalles del espacio:

Detalles singulares: Animales/Mascotas, Arboleda, Auditorio/Salón de actos, Balcón, Bañera, Bañera con patas, Barbacoa, Bodega, Bosque, Chimenea, Claraboya/Lucernarios, Columnas, Con vistas, Cristaleras/Ventanales, Dehesa, Doble altura, Entrada de vehículos, Entrada/Hall, Escalera, Huerta, Insonorización, Jardín, Lago, Luz natural, Mobiliario, Paisaje, Paredes de madera, Parking exterior, Patio, Piedra, Piscina, Porche, Recepción, Sala de reuniones/juntas, Suelo de madera, Suelo hidráulico, Taquillas, Techo con vigas vistas, Techos altos, Tierras de cultivo, Vidrieras, Vistas espectaculares

Hay fincas de caza en España y luego está esta. Desde el aire ya se ve que no es un lugar convencional: un complejo blanco de arquitectura señorial de dos plantas con grandes chimeneas, tejado oscuro, cipreses en alineación, ermita circular independiente, naves con paneles solares y, en primer plano, una piscina rectangular con cenador de columnas blancas y doradas que mira directamente a un valle de encinar con lago al fondo. Todo en una misma imagen, todo sin trampa.

La finca tiene 2.600 m² construidos distribuidos en una planta que incluye prácticamente cualquier espacio que una producción audiovisual pueda necesitar: tres salones de diferentes registros y escalas, diecinueve habitaciones en suite todas decoradas individualmente, una discoteca, varias salas menores, cocina de producción profesional completa, cocina auxiliar doméstica, zona de bar, ermita, cenador exterior, piscina y jardines con vistas panorámicas a la sierra de encinar y a un embalse natural.

El carácter decorativo de la finca es inequívocamente cinegético de alto nivel —trofeos de venado, muflón, jabalí, cráneos, lámparas de cornamenta, cuadros de fauna— pero ejecutado con una elegancia y una cantidad de piezas que lo elevan muy por encima del cortijo de caza ordinario. El hall de entrada lo deja claro desde el primer instante: puerta de madera cuarteada monumental, paredes carmesí, araña construida con astas de ciervo, cráneo de venado en espejo dorado barroco y un cuadro grande de oso. Es una entrada que la cámara no puede ignorar.

Los salones principales son de escala considerable. El más grande combina zona de estar con sofás Chesterfield de cuero marrón y sillones tapizados en leopardo, araña de cornamenta, chimenea, y al fondo, separada por un desnivel de suelo, la zona de comedor con mesa para catorce comensales y sillas de brocado dorado. Las paredes acumulan décadas de trofeos cinegéticos —astas de ciervo, cráneos de muflón, cornamentas de distintas especies— en una cantidad que da al espacio el peso visual de un salón de caza europeo de primer nivel, no de una decoración de atrezo. El segundo salón comedor formal es más contenido pero igual de cinematográfico: mesa larga, aparador tallado, trofeos seleccionados, ventanas con cortinas de toile, suelo de barro vidriado.

Las habitaciones tienen personalidad acusada e individual. Las fotografías muestran al menos tres registros completamente distintos: la habitación en amarillo ocre con toile de Jouy azul y espejo veneciano, la habitación en rojo carmesí con cabecero capitoné verde y aparador Imperio en nogal sobre alfombra persa, y la habitación twin clásica con cabeceros de hierro forjado dorado barroco. Diecinueve habitaciones con este nivel de decoración particular son un activo cinematográfico infrecuente en una sola localización —permite rodar personajes distintos en espacios visualmente distintos sin mover el equipo.

La cocina de producción es profesional completa: horno Rational, fogones industriales, cámaras frigoríficas Edesa, isla central en acero inoxidable. Permite catering de evento grande sin dependencia externa. La cocina auxiliar o de casa —con isla en madera maciza, colgador de utensilios en altura, puerta colonial azul oscuro y láminas botánicas— tiene un registro mucho más doméstico y fotogénico, ideal para secuencias de cocina intimista. El office con vinoteca empotrada, cafetera Gaggenau, araña de cristal y loza de Talavera expuesta añade un tercer registro de sala de estar-cocina de entre horas.

La ermita separada es un espacio singular de planta circular, fachada blanca y linterna cupular, con entidad propia como espacio de rodaje: bodas, ceremonias, confrontaciones, rituales, reuniones secretas. El cenador exterior con columnas blancas y capiteles dorados sobre la piscina actúa como espacio de transición entre el interior señorial y el paisaje abierto —uno de esos lugares que la cámara encuentra solo en exteriores de lujo muy pensados.

El entorno de encinar con sierra y embalse visible desde la terraza y el cenador aporta un fondo natural de calidad cinematográfica directa para cualquier exterior. Los cipreses en alineación, la piscina y la ermita crean además una composición aérea con dron de gran plasticidad formal.

Videos del espacio:

Usos del espacio:

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Ubicación aproximada:

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